Por: Edgardo Támara G, historiador invitado a las Rondas de lectores en Caracolicito
PROCESO
Llegamos al pueblo de Caracolicito y sentimos la bella impresión de que éramos especiales y formábamos con ellos, niños, jóvenes, docentes y padres, una familia universal de lectores. La calle de honor de los niños fue un acto simbólico que le daba un sentido y valor superlativo a nuestra labor y al mismo tiempo enaltecía la lectura como acción social. Gracias Caracolicito por tu ternura y tu disposición. El Rector del Colegio me impresionó mucho por encarar su liderazgo directamente movilizando a todos los participantes. ¡Felicitaciones!
Finalmente después de todas la ritualizaciones simbólicas que se le dieron al acto me encaminé con mi grupo de muchachos a un salón amplio y limpio donde se propiciaría la liturgia mayor, el acto mágico de leer.
El grupo se componía de 21 jóvenes: uno de 11, uno de 12, 17 de trece años, una de 14 y un joven adulto de 23, quien no participó de la indagación. En total, eran 12 varones y 9 mujeres.
Perspectiva de la lectura y animación.
La animación o acompañamiento se hizo desde una visión de la lectura considerada como un acto complejo que parte no solo la selección de textos en el sentido de una garantía de textos con calidad reconocida por pares adultos connotados, sino el acompañamiento ante el acto analítico de leer, una especie de insinuación inmediata de hasta donde se puede “exprimir” un texto. No es muy complicada la idea. Leer es descifrar el código de escritura (grafemas del castellano); es también el entendimiento del texto o sea saber qué sucede y, por último, interpretar o sea darle un sentido a ese entendimiento. La aspiración –objetivo máximo- no se agotaría en el entendimiento placentero de la historia, el placer del texto entendido, sino intentar una exploración de un significado global del texto desde su trama. Hay otros niveles, como una lectura de la estructura narrativa, que es la lectura de un escritor potencial. Esto no es inabordable, pero se ubicó solo como una posibilidad de lectura para un eventual lector interesado o practicante de la escritura. Tampoco implica, para nada, el menosprecio del placer del texto por sí mismo, sino intentar darle un valor agregado que se articulara a la ontología personal del lector. En ese sentido seleccioné textos que retaran el entendimiento placentero, los cuales indique con números, pero también textos más complejos que obligaran o incitaran a la interpretación, los cuales indique con letras. Además agregué dos textos que impresionaran por permitir, de una manera despreocupada, una lectura de escritor, caso del texto “Solo vine a llamar por teléfono” de García Márquez, el cual edité cortándolo en partes, que se pueden leer sumativamente formando historias autónomas completas. Al igual la parte referida a la masacre de las bananeras de Cien años de soledad, muy situado en la región, que constituye un texto independiente.
Para el efecto de una lectura de entendimiento y goce seleccioné crónicas, cuentos, poesías narrativas. Pero además incluí entre ellos textos de filosofía superacionista que generalmente toman la forma de alegorías y un texto de lectura filosófica como es la paradoja, que puede tomar la forma de un cuento corto. En estos últimos casos el texto puede hacerse perfectamente en un nivel de entendimiento pero propicia el paso hacia una lectura de interpretación GLOBAL, NO NECESARIAMENTE MORAL O ÉTICA, como era la moraleja, sino humanística en general, básicamente ontológica.
Después de las presentaciones busqué diferenciar de alguna manera el grupo, entre algunos que se “atrevieran” a adentrarse en textos indicados por letras. ¿A quién le gusta textos misteriosos, un poco enredados pero muy buenos? pregunté. Cuatro jóvenes levantaron la mano. Les entregué textos marcados con letras. A los jóvenes que vi muy pequeños les entregué crónicas y a dos que habían revelado, en su presentación personal, su interés por la composición de vallenatos una crónica de Juan Gossain sobre Alejo Durán. A cada uno se le entregó un texto, en algunos casos iguales al que leía otro joven, a fin de comparar su entendimiento o interpretación. Fue entonces que llegó el joven adulto, y me comunicó que era estudiante de Licenciatura Español y Literatura. Una breve charla me indicó que a él podía interesarle una lectura estructural y le entregue la primera parte de Yo solo vine a llamar por teléfono. Tenía así los 3 niveles de lectura de la perspectiva asumida.
Todos se concentraron en su goce lector. Solo a 2 jóvenes vi con necesidad de estímulo y las asistí con preguntas o cambiándoles el texto propiciador.
Luego de media hora o más de lectura los animé a que en una hoja que les proporcioné me relataran en sus palabras resumidamente el suceso del texto leído. Cuando al menos la mitad había concluido esta labor, invité a los jóvenes que tenían textos indicados por letras a decirme qué le enseñaba el texto, qué habían aprendido para su vida del texto. Me interesaba en particular el resultado de 3 copias del texto Galimatazo (4) de Lewis Carrol, donde, al menos, el 40% del texto son palabras inventadas por el escritor pero que pueden ser resignificadas apropiadamente si se le encuentra una comprensión global o una interpretación. En este caso el entendimiento está ligado a la interpretación y no son posibles independientemente.
Esta fue el resultado del entendimiento, expresado en el resumen hecho en propias palabras.
Comprensión. “Esta historia se basa en un monstruo llamado Galimatazo que se encontraba en el viejo oeste. De pronto un viejo señor le dice a su hijo que se cuide del Galimatazo y de sus dientes, cuando su hijo escucha estas palabras se llena de valor y se va en busca del Galimatazo y ya con mucho de andarlo buscando se sentó bajo la sombra de un árbol y se encuentra con el monstruo de frente con ojos que brotaban fuego, él se enfrenta con el monstruo, lo vence y regresa a casa triunfante”.
La lectura desentraña el contenido básico: Alguien sale a buscar y combatir a un monstruo muy peligroso y lo derrota. Luego vuelve y es aclamado por la gente a quien perjudicaba.
¿Qué te enseña? le pregunté. A ser valiente, respondió el niño.
Me volví sobre el otro participante y le hice la misma pregunta: A mí me enseña que uno debe defender su comunidad. No cabía de gozo pues los dos niños de 11 años no solo entendían el texto sino que sus conclusiones eran sorprendentemente ubicadas. Les entregué otros textos que también leyeron e interpretaron.
Me interesaba la lectura del joven universitario del texto sumativo. Le entregué un tercio del texto hasta donde la protagonista es asumida como una loca más del manicomio. Le oculte que el texto proseguía con dos segmentos más. Conversé con él sobre su impresión del texto. Le había gustado mucho. Entonces le pregunte si creía que si consideraba lo leído como un texto completo. No me entendió. Le pregunté, entonces directamente, si ese texto terminaba allí o le hacía falta otra parte. Asombrado me dijo que sí, que era completo, que podía terminar allí. Le dije, con una sonrisita intrigante en los labios, que no, que el texto tenía una segunda parte. Y se la entregué. Treinta minutos después, le hice la misma pregunta. Y ahora el sonriente fue él. ¿No me diga que hay una tercera parte? No le contesté. Se la traje. Al final del ejercicio estaba maravillado. No era para menos, pues es uno de los textos mejor escritos en la historia de la literatura. Quedó a mandarme sus escritos por Internet.
En general, todos gozaron la lectura. Un caso especial se dio en una joven de 12 años, muy alta y desarrollada para su edad. Tuve que apoyarla varias veces y no entraba en una relación ensimismada con los textos. Al final se quejó de la estrategia de lectura individual adoptada por el resto del grupo. Expuso que creía que iba a jugar y divertirse con los textos. Que ella lo disfrutaba así. Sacó un libro de cuentos, lujoso y muy bien dibujado y colorado, titulado Ulises. Era sobre el semihéroe griego. Propuso leerlo en común. Le pregunte al grupo y este se mostró de acuerdo. Quedé a la expectativa. Acompañada de una amiga comenzaron a leer en voz alta, turnándose, los resúmenes de las páginas dibujadas. Cuando encontraban una palabra o una situación extraña el grupo intervenía aclarando el sentido. Me sumé a la estrategia. Al explicar cómo Ulises es protegido de todas los ataques menos en el talón, escenificamos la escena con el más liviano de los niños. Los adjetivos también fueron teatralizados. Se divertían con las escenificaciones, una especie de teatro de la lectura. Jugamos a entender el texto. Luego intentamos una interpretación con el grupo: Ulises debió proteger su talón. Al fin y al cabo, nuestra civilización usa botas.
LA INDAGACIÓN.
Se formularon 4 preguntas. 1) ¿Saben leer su padre y su madre?; 2) ¿Cuántos libros ha leído este año?; 3) ¿quién lo apoya en sus actividades lectoras? y 4) ¿quién, además de usted, lee los libros que presta en la biblioteca?
Resultados:
1ª. Agregamos esta vez la primera pregunta para intentar hallar una relación entre la capacidad de leer de los padres y su acompañamiento a la lectura. En este caso, no fue posible ninguna inferencia pues la respuesta a la pregunta fue que todos los padres y madres saben leer o sea un valor igual constante.
2ª. A la segunda pregunta las respuestas las ordenamos según los resultados entre los que habían leído más de 8 libros; los lectores entre 5 y 6 libros: los lectores entre 3 y 4 libros: los lectores de 2 libros. Las siguientes son los resultados:
| 2ª. Cuántos libros ha leído este año? | ||||
| Categorías | # | Procedencia | Lugar de procedencia | |
| Leen más de 8 libros | 2 | Procedencia | 1 de El Copey y 1 de Caracolicito | |
| Leen entre 5 y 6 libros | 5 | Procedencia | 2 de Astrea; 1 de Caracolicito, 2 de El Copey | |
| Leen entre 3 y 4 libros | 8 | Procedencia | 1 de Bosconia, 3 de Caracolicito y 4 de El Copey | |
| Leen 2 libros | 5 | Procedencia | 1 de Bosconia, 3 de Caracolicito, 1 de El Copey | |
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El grupo presenta un promedio de 4,25 libros por lector. Solo los de Astrea están nítidamente sobre el promedio. Los dos jóvenes de Bosconia están en el más bajo nivel. Los de Caracolicito tienen una cúspide de 2 estudiantes por encima del promedio pero 6 por debajo de él. Sin embargo, para un análisis general tomaríamos que es bueno un resultado de más de 2 libros anuales (promedio 2,2 libros anuales en 2005 (1), 2.0 en 2007 (2) para estudiantes colombianos según Fededesarrollo;), y en este caso la mayoría estaría por encima de ese tope. Por edad, lo más cercano a nuestros resultados es el dato del mismo Censo que nos informa que de los niños menores de 12 años solo el 54,88% leyó libros durante los últimos 12 meses en el 2007. El último reporte (3) para el año 2010 dio 1,8 libros anuales como promedio general de toda la población. Si eso es así podría concluirse que algún factor está haciendo que estos jóvenes estén por encima de esos promedios generales. En este caso los únicos factores podrían estar incidiendo son los impulsos dados por los profesores, los bibliotecarios y las Rondas que como estrategia y política cultural que articulan toda la tarea de docentes y bibliotecarios.
3ª. La pregunta trata de indagar sobre quién está detrás de la actividad lectora del joven. Es decisivo para una actividad institucional de promoción saber cuál es la red que cubre el interés lector, en tanto actividad social.
| 3ª. Quién lo apoya en sus actividades lectoras? | ||||
| Padre | Madre | Madre y Padre | Otro | Total |
| 2 (10%) | 6 (30%) | 9 (45%) | 3 (15%) | 20 |
El resultado indica que la incentivación de la lectura es familiar, en tanto los jóvenes perciben que el padre y la madre los impulsan, pero de nuevo se presenta que la madre incide mayormente en la promoción lectora (30% sola y 75% conjuntamente con el padre). Esto coincide con los resultados nacionales e internacionales que indican el gran papel de las madres en el logro de la calidad educativa. La participación de un padre líder en la promoción puede catalogarse como baja al aparecer solo en una proporción tan baja (10%). Quizá esto amerite algún entrenamiento de las madres para hacer más efectivo ese impulso dándole algún entrenamiento o información (folletos) como animadora.
4ª. En esta pregunta se indagaba sobre el área de influencia del libro que sale de la biblioteca. En este caso la respuesta no necesariamente era única, sino que podía incluir otra persona, por ejemplo: leen el libro mi papá y mi abuela; o mi papá y mi mamá, etc. Por eso el número de respuestas no coincide con el número de los participantes que son los mismos 20 jóvenes.
| 4ª. Quién además de usted lee los libros que presta en la biblioteca? | |||||
| Padre | Madre | Abuela | Hermano | Prima(o) | Total |
| 5 (20,8% | 3 (12,5%) | 5 (20,8%) | 10 (41,6%) | 1 | 24 |
Las respuestas indican que los hermanos son los pares más asiduos acompañantes. Esto confirma la idea de que el préstamo amplía el público lector, en este caso, un círculo muy cercano al portador del libro, que quizá pernocta con el lector primario en su propia alcoba. Aparece también acá un actor que no preveíamos, la abuela. Tiene una presencia tan alta como el padre y superior a la de la madre. Podemos pensarla como una mujer que se acerca desde su tiempo libre al mundo de sus nietos y trama con ellos temas de conversación a través de los contenidos de los libros.
Es de resaltar el bajo promedio de la madre, promedio que no se correlaciona con su alta participación como aupadora de la lectura. La conclusión lógica según estos datos es que la madre impulsa pero parece detenerse allí, se torna pasiva. Al contrario el padre, aúpa menos pero es más activo en el acompañamiento lector, se liga más al acto común de compartir los contenidos del libro con el hijo(a). En vía de especulación se podría pensar que la lectura puede estar considerada como una actividad masculina, pero esto tendría que investigarse mucho más.
LA EVALUACIÓN.
Se propuso una evaluación directa a través de un pedacito de papel en los que cada uno de los jóvenes colocara una valoración entre 0 y 10 según cada uno creyera, sin necesidad de firmarlo o identificarse. El “profe” no recogía los papelitos sino otro lector y este me los entregaba como animador.
Los siguientes fueron los resultados: un 2, un 5, un 8,5, tres 9, seis 10, un 20. Como se ve solo participaron 13 muchachos de un total de 21, pues algunos jóvenes habían salido por hacer parte de una obra de teatro y otros actos que se preparaban en la plaza del pueblo.
AUTOEVALUACIÓN.
Creo que he debido llevar más copias del Galimatazo y de textos de ese formato. Este texto induce estrategias de lecturas más complejas y apela a funciones analíticas avanzadas del lenguaje, sin desbordar las condiciones cognitivas del niño. Se podrían incluso intentar que los niños mismos intentarán conjeturar porque pueden leer un texto cuyas palabras no conocen. Y así ser conscientes de vericuetos ocultos de la lectura y de sus estrategias lectoras.
Creo que debí seleccionar más textos históricos de tal manera que la lectura remitiera a la comprensión de nuestro pasado.
Por otro lado, me congratulo de proponerme con estos niños tales situaciones. Aprendí mucho y se lo debo a ellos. Caracolicito ya no eres solo una ficción en un canto, ahora eres un momento de mi alma. Gracias a todos. ¡Feliz Navidad!
(1) Gamboa, Cristina y Reina, Mauricio (2006). Hábitos de lectura y consumo de libros en Colombia. Fedesarollo. Bogotá.
(2) DANE: Primera Encuesta sobre Consumo Cultural en 2007 http://www.mincultura.gov.co/index.php?idcategoria=8246.
(4) Es un texto fácil de hallar en Internet por su título.

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