Por: Fernando Hoyos Salazar, promotor de lectura, invitado a las
Rondas de lectores en Caracolicito
“En las palabras me pierdo,
en las palabras me encuentro”
Thiago de Mello
Después de los himnos, las palabras de bienvenida, el ramo de flores para la mujer que orienta esta “fiesta de la cultura”, la pólvora que avisaba de la última ronda de Caracolí del Cesar, en el patio del colegio anfitrión José Agustín Mackencie, esperábamos el llamado que propiciaba el encuentro de promotores de lectura y escritores con los niños y niñas venidos de sonoros destinos: Astrea, Chimichagua, Copey, El Paso, Bosconia y por supuesto Caracolicito.
“Estamos tejidos por los secretos susurros de las palabras”…así iniciamos el taller con la grata compañía de mi bella Mariela (atenta al más mínimo detalle), iniciamos con la permanente invitación a extrañarnos de la realidad, a bordear los terrenos de la fantasía a través de la exploración de las palabras, entre inspirar y expirar se gestan las voces que nos permiten entrar en el misterio y el esplendor, adentrarnos en las palabras nombradas, cantadas, tatuadas en el papel…leer y escribir, para explorar nuestro propio interior, para buscar adentro lo que no sabíamos que éramos…el tesoro de las palabras que crean universos.
Después de los conjuros y los sortilegios pasamos a leer los enrevesados trazos de los logografismos, para deslizarnos luego a las bichonanzas y adiviplantas, pasamos a descifrar en el acto, esta última adivinanza “llanura blanca con flores negras y cinco bueyes aran en ella” (arutircse) y entonces, escribimos nuestra biografías fantásticas a partir del pre-texto de nuestro Neonimo (nombre fantástico escrito al revés) y de la descripción de los lugares que habitaban estos personajes, comenzamos a adentrarnos en el mundo fantástico a través de los libros Zoom (Istvan Banyai) e Imagina un día (Rob Gonsalves)… he aquí, algunos escritos resultantes de este ejercicio de escritura creativa.
“Inin Anahoj Anedac Setnavrec: Guerrera gritando frente al mar con voz de gitana. Vive en un paraíso envidiado de todo el mundo; Gitana que ve mas allá que nosotros, Guerrera china peleando al frente de su palacio con soldados enemigos.
La guerrera jamás suelta un bate que tiene para defenderse, ese bate tiene poderes mágicos, por ejemplo: los secretos de su vida y un magnifico poder para mandar.
Tiempo después los súbditos se dieron cuenta que ella mandaba con su bate mágico, entonces ellos la mataron, descuidada ella se fue al infierno por su maldad instantáneamente.”
Nini Johana Cadena Cervantes.
“Había una vez un hombre llamado Esoj Divad Ollitnac ed al zurc, quien vivía en una casa muy grande, vivía solo no tenía ningún amigo.
Pero un día se decidió salir de su casa para conocer el mundo, cuando salió se encontró con un grupo de personas, las personas le preguntaron qué le gustaba más, él dijo que conocer el mundo. Un hombre le dijo que él también quería conocer el mundo pero no tenía dinero. Pero ellos dos comenzaron a trabajar en la casa de un hombre rico durante muchos años.
Un día salió un concurso de los nombres más extraños y él se escribió, Esoj Divad Ollitnac ed al zurc, y él fue el ganador y se ganó mucho dinero y pudo viajar con su amigo para conocer el mundo.”
José David cantillo de la Cruz.
“Había una vez una niña que le gustaba el idioma de su nombre Aerdna Ecnay Sevahc y se encontró a un profesor y le dijo el idioma de su nombre y se lo dijo rapidito Aerdna Ecnay Sevahc y ella tenía muchos poderes, era como una guerrera luchadora y peliaba frente al mar y dijo el nombre y apareció la diosa guerrera anciana.”
Andrea Melisa Yance Chaves
Este viaje por las palabras lo saben disfrutar los niños y niñas, a la manera de un colibrí en su primer día de vuelo, escribir desde adentro para crearnos en las palabras, convocar esa extraña fuerza de las palabras en nuestras vidas, algo especial acontece en la escritura, en esa visión de mundo que solo sabe la infancia, escuchar el vientre de las palabras, digámoslo con las palabras del maestro José Manuel Arango: “El poema está hecho no solo de enunciados, de afirmaciones y negaciones, sino de los verbos y sustantivos de una lengua que tiene su historia, de palabras que por sus sonoridades y cadencias despiertan ecos y asociaciones, está hecho de imágenes y de ritmos, de rupturas y de silencios”. Las palabras del poeta nombran ese misterio, aquello que intentamos bordear en el taller de Palabras…Pa-labrar…Palabras.
Antes del almuerzo, salimos al patio debajo de la sombra de un frondoso árbol, para jugar a unirnos en un tejido de palabras ciegas, anudándonos entre manos y palabras que se encuentran de improviso en la página de algún libro añorado.
Ya en la tarde, hablamos de los libros leídos en las diferentes bibliotecas públicas de sus municipios y, como una manera de ritualizar este encuentro, de sellar esta conversación, nos animamos a escribir una carta a la biblioteca o al libro preferido, construyendo así puentes entre estos poderosos espacios y cada uno de nosotros …sus lectores.
Finalmente, compartimos las cartas escritas, luego para despedirnos leímos el hermoso cuento de la Oveja Selma (Jutta Bauer), quien nos enseña lo esencial para ser felices, actuando conforme lo que dicta, lo que brota del corazón…..compartimos dos cartas felices, para rememorar, “para volver a pasar por el corazón” en el secreto susurro que las palabras guardan para nosotros, sus amados palabreantes….los queridos lectores de Caracolí del Cesar.
Señor Libro
Cuentos de la Selva
Le doy las gracias por este hermoso libro Cuentos de la selva, porque tiene una forma diferente de enseñarme la protección de la naturaleza, de los animales y todas las especies.
Le agradezco a Horacio Quiroga por haber escrito estos cuentos y lo felicito por que fue algo inspirador para muchas personas y que despertó su esencia ecológica y de protección de la naturaleza.
María José Pumarejo de Leon.
Otra carta, esta vez para la biblioteca, un texto de agradecimiento a la biblioteca pública, una verdadera acción de gracias para este paraíso de las palabras.
Saludos a la biblioteca.
Querida y recordada biblioteca, tú que eres quien me faculta, mi aprendizaje, te dirijo esta hermosa y humilde carta, para recordarte que estoy muy orgulloso de usted.
Tu sencillez y tranquilidad, me lleva a tenerte un respeto tal como el de una ardilla a su árbol o una hormiga a su hormiguero.
Te doy y te daré muy sinceras y gratas gracias.
Gracias Biblioteca por ser mi lucero en las horas de oscuridad.
Filippo Casadiego.
Para finalizar deseo agradecer de manera especial a Mónica Morón y a su excelente equipo de trabajo por tan valiosa cruzada en favor de la lectura y la escritura desde la Red de Bibliotecas Públicas del Cesar. A todos y todas las personas que hacen parte de esta inolvidable experiencia de las Rondas Literarias de Caracolí del Cesar, mis más sinceras felicitaciones por tan amoroso y contundente programa de formación de lectores en la tierra de las palabras que cantan.
¡MIL FELICITACIONES CARACOLI DEL CESAR!
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