¡Oigan Notición!
El profe Javier pregunta el nombre de una planta:
“Hoy a las 10.45 a.m. el profe Javier va en una excursión con sus amigos a Junpituribie en Brasil, vio una hermosa planta, pero el profe no sabía su nombre y le preguntó a la señora Geraldine Paula, y ella al principio no le quiso decir su nombre, porque quería que viera el profe el jardín. Cuando el profesor miró todo su jardín con sus amigos, la señora Geraldine Paula le dice el nombre, él se queda muy asombrado porque tenía mucha curiosidad. Una hora después unos niños le preguntan el nombre, pero no sabe y se le olvida, y además afirma y dice que no le dijeron el nombre de la planta. Y le preguntan a Adriana y dice que: “sí, ella, la señora le dijo su nombre.
Y el profe mientras tanto sigue negando lo hecho”.
Reportera: Adriana Tapias, 11 años, El Copey.
En el jardín todo era casi silencio, ya sabía el nombre de la flor que había visto desde hacía años en tantas partes. Pero sólo en Caracolicito pudo nombrarla. Y como sabemos nombrar opera sobre la realidad, se incorpora a vos. Los niños apenas si susurraban. Mientras recorrían los senderos entre helechos y cuernos, la señora los guiaba enseñándoles. Al fondo un perro amarrado de un árbol inclinaba sus orejas mansas.
¡Atención, mucha atención, la mejor noticia del corregimiento!
“La Casa más linda de Caracolicito:
Iba yo pasando cuando de repente vi una casa con unas Musaendras y le dije a la señora llamada Martha Lucía Arias…y le dije que si me podía dejar entrar a ver si podía ver las rosas. Me dijo que sí, y en el patio era súper grande que me enamoré de su casa, y tenía una mascota que era un perro raza labrador llamado Quimber. La señora feliz de que le fuéramos a visitar su jardín”.
Reportera: María Paola Pinto, 11 años, el Copey.
Una calle de honor hecha de niños recibió a los talleristas. Emocionados, tocados por dentro, desayunaron bajo los árboles calmos y hubo música que, como en el poema de Vidales se enroscaba entre las patas de las mesas. El clarinete, las tamboras, las voces serpenteaban y el clima era perfecto. Hospitalidad amorosa entre las risas. En el colegio hubo flores, palabras y gestos que conmovieron a todos hasta las lágrimas. No había filas. Los niños guardados bajo los árboles de mango cantaron (y bailaron) los himnos, y en ese pedazo de Colombia, contra toda violencia y despojamiento, se afirmó la vida, y las ganas de vivirla acompañándonos.
¡Atención, niña abre diario de su hermana!
“María Cortés de 4 años en Astrea abrió diario de su hermana, ella dijo: “Yo lo abrí por curiosidad ella lo dejó en la mesa con las llaves y lo abrí”. Su hermana dice que es verdad pero que no tenía que hacerlo, porque son cosas privadas de ella”.
Reportera: Andrys Gisela Rojas, 11 años, Astrea.
Entraron en un salón caluroso con dos profesoras de uno de los colegios de la ronda. Leyeron en voz alta el cuento de encanto que es Las frutas mágicas, y sortearon con dificultad las constantes interrupciones de una de las profes llena de buena voluntad y mejores intenciones, que propuso el novedoso ejercicio de preguntar por personajes principales y cosas de esas. Pero quien conducía el taller, un señor medio calvo y cincuentón que sudaba a mares, trataba de no dejar que el hilo se perdiera, y se negó de plano a cobrar a los chicos la lectura. Un desencanto y un agrio se dibujaron en el serio e importante rostro de la profe. Su decepción y molestia tuvieron que salir del salón con ella a cuestas. Uf, y respiraron todos. Y vino más brisa invocada por unos frescos textos de la agencia Pinocho que alivió los corazones y los cuerpos. Todos rieron de las noticias bobas y decidieron salir a ver qué pasaba afuera. Algo bien pequeño, bien simple, para contarlo por escrito y divertirse otro rato. Pero antes de salir hablaron de la atención, de las cosas sencillas que pasan, y de tantos regalos que perdemos.
¡Alerta
Gallina pone un huevo!
“Esta gran noticia ocurrió en una calle cercana a la plaza de Caracolicito (Cesar) el día 31 de octubre de 2011, a las 3.00 p.m. Mayra Hernández periodista del Noticiero “Justos Colombia”, le preguntó a Claudia la señora más chismosa del barrio, cómo sucedieron los hechos. Ella confirmó: “la gallina estaba en el gallinero cuando de pronto escuché la gallina cacariando”. Felipe el vecino del lado dijo que era mentiras todo lo que Claudia la chismosa había dicho. Al final la periodistas Mayra Hernández se dio cuenta que todo era mentira y que el huevo era comprado”.
Reportera: Lina María Valle Montes, 11 años. Copey.
Ya en la calle, afuera del colegio, era de risa ver los ojos desmesurados de todos tratando de no dejar pasar el mundo sin saberlo. Y señalaron para sí: Ojo que una señora compra carne que cuelga de unos ganchos, y un perro debajo dormita paciente. Un burro atado a un árbol volea la cola espantando el verano, un señor en una moto lleva un bulto de plátanos en precario equilibrio, en la tienda unos niños pagan a un tendero gordo por algo que llevan en una bolsa negra, recostados en los bultos que hacen trinchera los policías saludan, sobre un muro se derraman unas flores generosas, de las que el profe quiere saber desde hace tanto el nombre. Un ama de casa franquea la entrada, los convida tranquila a su pequeño paraíso privado.
¡Se dio cuenta que las llantas rodaban!
“En el Copey al señor Alberto Rodríguez le prestaron una llanta y cuando la llanta se le salió de las manos, el señor pegó un grito que hasta salió corriendo y le preguntamos a Alberto y a su hermano que lo estaba ayudando a cargar la llanta, y el hermano Felipe dijo: “yo me asusté mucho porque salió corriendo como un loco”. Y Alberto dijo: “yo me asusté mucho porque vi que esa cosa rodaba”. Y esto fue lo que pasó en El Copey. Esto es todo por hoy. Siga con las noticias”.
Reportera: Ángela Angulo Rodelo, 11 años. El Copey.
Y en los rostros de los niños, y en el de los adultos bajo los árboles, llegó la risa mientras leímos lo que nos dio la caminada con los ojos atentos. Risa y asombro en oleadas, viendo entre nosotros lo que cada uno miró. Lo que imaginó a partir de lo que vio, o tocaron las palabras. Y era bueno entender que uno sólo ve una parte del todo, que únicamente desde ahí se puede contar. Una historia nos dona lo que otro mira. Cada persona rescata una imagen, un sonido, un gesto efímero que puede perecer casi cuando nace. De esta manera, cada ser completa el mundo que está hecho por todos.
Para él
fue un día de dones
donde tantas cosas encontraron un sitio feliz
en las miradas.
Del Policía de cachucha
¡Atención, noticia de última hora!
“Orita que iba saliendo a la calle, el policía que está en la puerta de entrada de el colegio se quitó la cachucha para coger aire en la cabeza”.
Reportero: Jordán Locin Guzmán Caballero, 10 años, Bosconia.
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