Hoy siento en carne propia como el CARACOLÍ ha trascendido en la vida de los habitantes del Cesar… Es como un bálsamo que mitiga nuestras penas.
¡La lectura nos ha facilitado el desarrollo de competencias ciudadanas!
Cuando me dieron la oportunidad de animar la lectura con chicos y chicas de 7 a 9 años de edad fueron muchas las ideas que se me cruzaron en la mente, después de cranear unas y otras, me decidí por la caja mágica, herramienta pedagógica que encierra el valioso poder de la palabra.
El ruido y el clima nos indicaban que la jornada sería intensa, La Jagua de Ibirico nos daba una calurosa bienvenida. Julia nos deleitaba con su animación bien particular y paulatinamente nos fuimos desplazando con cada uno de los grupos asignados.
Magia, imaginación, fantasía, juegos, palabras, creatividad, fueron algunas de las expresiones que los chicos y chicas afloraron al inicio de la actividad; como era de esperarse el juego nos sirvió para romper el hielo e inmiscuirnos en el maravilloso mundo de la lectura.
Con la dinámica biblioteca y lector, comenzamos a jugar en procura de contextualizar el taller a desarrollar, nos enumeramos del uno al tres, 1 y 3 representan la biblioteca y el 2 es el lector, de esta manera al decir en voz alta biblioteca, el 1 y el 3 salen a buscar otro lector diferente al que tienen en medio, y al decir lector, el numero 2 se desplaza a otra biblioteca, quien falle en el ejercicio debe contar un cuento, declamar una poesía, compartir una leyenda, etc. Una experiencia de entrada bastante agradable, puesto que en el desarrollo del taller me acompañaban la señora bibliotecaria de Pelaya y 5 madres de familia quienes se integraron a la dinámica.
Debajo de un frondoso árbol nos refugiamos e iniciamos el recorrido por el árbol mágico, lectura silenciosa, lectura en voz alta y luego lectura dramatizada para fortalecer las palabras mágicas que sin duda alguna nos hacen mejores seres humanos, mejores ciudadanitos, GRACIAS y POR FAVOR, palabras que nos hacen asequibles al proceso comunicativo, que fortalecen los valores del respeto, la tolerancia y la prudencia, bastante extraños en el momento histórico que nuestros niños y niñas están vivenciando. De la caja mágica seguimos extrayendo elementos fantásticos y presentamos el mito kogui sobre la cosmogonía y el origen del sol, actividad que estuvo rodeada de la participación de todos los talleristas.
Luego le correspondió el turno a la creatividad y vino el juego de roles, representaron el cuento del zorro y el caballo, allí demostraron toda su potencialidad, de lectores en ejercicio a excelentes actores en lo que le correspondió a cada uno de ellos. Nos divertimos con la lectura socializada de El pajarito perezoso, La pobre viejecita, El ladrón de sábado, hasta cuando le llegó el turno a la creatividad con la lectura del texto de León Tolstoi, Las riqueza que Dios nos ha dado, allí la soltaron con entusiasmo, vivenciaron esta lectura y expresaron en voz alta cada uno de los puntos de vista frente al texto, esto de por sí es maravilloso y enriquecedor que estos jovencitos hagan lectura comprensiva de la forma tan clara y precisa como lo hicieron. La re-creación de los textos hizo más interesante el ejercicio.
Pero la sorpresa no terminaba ahí, el presupuesto de libros leídos por estos niños y niñas es realmente asombroso, el que menos ha leído tiene 5 libros en su haber y lo destacable del ejercicio es escuchar a mamá e hijo entablando una conversación sobre determinado texto que llevó de la biblioteca. Alicia en el país de las maravillas, Mis mascotas, Ramón recuerda, Willy el campeón, Willy el mago, son algunos de los recomendados por estos chicos y chicas que hoy transitan con todo el placer del mundo el bello universo de la lectura.
Definitivamente una experiencia inolvidable.
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