Los talleres de creación literaria Caracolí del Cesar son una iniciativa de la Gobernación del Cesar a través de la Red Departamental de Bibliotecas Públicas. El objetivo de estos talleres semanales es la promoción de la lectura y la circulación de usuarios en las bibliotecas de todos los municipios del departamento. El programa busca el reconocimiento cultural de las diversas regiones a partir de la divulgación de escritores y artistas locales, entendiendo que ese reconocimiento solo es posible desde una mirada a la cultura universal. Para tal fin se ha dividido la región en cuatro nodos: Nodo Centro, Nodo Noroccidental, Nodo Sur y Nodo Norte. Cada uno de estos nodos tiene un coordinador y cada municipio tiene un tallerista que desarrolla actividades de gestión, información y creatividad con niños, jóvenes y adultos. Las bibliotecas municipales son el espacio donde se realizan estos encuentros y sus bibliotecarias son la mano derecha de los talleristas para alcanzar las metas. La dirección general de estos nodos está centrada en la Biblioteca Pública Departamental Rafael Carrillo Lúquez de Valledupar. El programa entiende que un proyecto de lectura es a largo plazo y necesita la participación seria y activa de las instituciones locales, sean éstas públicas o privadas: alcaldías, grupos juveniles, fundaciones, iglesias, juntas de acción comunal, colegios. Este blogg es parte de una estrategia de comunicación y visibilización de las actividades que se realizan en los talleres, aquí se encuentra la producción de los participantes, las metodologías de los talleristas y las reflexiones que se generan en la experiencia. El blogg es la punta del iceberg de todo el programa por la promoción de la lectura y la construcción responsable de región.

martes, 29 de noviembre de 2011

De Bibliotecas y amores


Por: Orlanda Agudelo Mejía, promotora de lectura, invitada a las Rondas de lectores en Valledupar

¿Usted ha dicho mentiras? Yo sí. Pero esta vez no puedo mentir porque no se me ocurre nada mejor que juntar retacitos de esta historia. Mentiría si digo que recuerdo cada una de las palabras de los chicos, los títulos muchos que refirieron al inicio del encuentro, -muy orgullosos, reunidos nada menos que en la oficina de la doctora Mónica Morón y de su asistente, Eliana Villarroel, en la Biblioteca Departamental. No puedo, porque cuando uno conecta las emociones con lo que hace termina dejándose llevar por ellas, sin saber a dónde va a parar.

Se me escapan muchas cosas de la primera conversación con mis compañeros de Ronda, en la que además de nombres propios (algunos cargados de cosas enormes) y municipios, hablamos de lo que nos gustaba leer. Los que sí recuerdo muy bien es la mención que hizo Katrina (lectora de San Diego con nombre estremecedor) de un libro que leí hace muchos años y no volví a ver en ninguna biblioteca. Se llama Tomás aprende a leer, que es la historia de un anciano que descubre la lectura y va a la escuela con los niños de su vereda. La evocación de ese libro me trajo de golpe un montón de recuerdos, de sensaciones, no sólo por su belleza, sino porque me devolvió a mi primer trabajo como promotora de lectura, a las cosquillas en la barriga por el susto y por el gusto. Me lo enseñó una persona que sabía de la pasión necesaria para hacer esto, y del brillo en los ojos que tienen los niños ante una buena historia; justo lo que mostraban ahora los asistentes a la Ronda de Valledupar. Dora Luz Aristizábal, mi amiga y maestra, sigue viviendo para mí en esos libros.

Lo de las mentiras no es gratuito. Fue lo primero que pregunté, luego de la charla inicial. ¿Y sabe qué contestó la mayoría? ¡Que no, ni una mentira recordaban! Hasta que los sonsaqué, diciéndoles que esa era la mayor mentira, que confesaran. Desde luego, empezaron a aparecer en un rostro tras otro, miradas de complicidad, risitas nerviosas, y hasta una que otra mentira, inventando supuestos embustes dichos a padres, hermanos o maestros… La risa, en fin, nos desentendió de alguna pequeña culpa, y nos dejó meternos de lleno en las artimañas del tío Conejo, en su encuentro con el Mapurite, por allá en las sabanas cálidas de la Guajira.

Y así seguimos, conversando, recordando, leyendo y dibujando las emociones que antes o después nos causaron las lecturas. Y entre una y otra cosa, se fueron filtrando episodios curiosos.

***

A mí no me gusta leer, sólo escribir cuentos”, decía contundente Yolenis Zequeira Quiroga (otro nombre con fuerza) de La Paz. La misma que al final de la jornada se mostrara como una de las más grandes lectoras. (¿Qué será lo que mueve la lectura en una niña que apenas empieza a deletrear, a decodificar, para tener un deseo tan claro como el de ser tejedora de historias?)

***

De las travesuras del tío Conejo pasamos a otras aventuras, como la del cerdito tramposo de Mi día de suerte, o la de Guillermo Jorge Manuel José, el niñito que decide rescatar la memoria perdida de su amiga de cuatro nombres. Y hablamos de juegos. Y hablamos de cuentos. Contamos los juegos que cada uno prefiere y que no escapan al ámbito de las bibliotecas, felizmente. Jugamos a contar, también, en cartas y dibujos, el amor que inspiran, por ejemplo, los abuelos. Aunque, como decía una niña de once años -al parecer sobrina de un músico famoso-, a veces estos queridos viejitos son un poco rezongones. Sin embargo escribió:

Queridos abuelos y abuelas quiero que sepan que los quiero con todo mi corazón y los extraño mucho, ojalá algún día pueda ir a verlos con mi familia, de pronto voy a ir en vacaciones donde están ustedes, mi papá me va a llevar donde mi abuela Carmen y de pronto mi mamá a donde mi abuela Elvia, por fin los voy a volver a ver. Los quiero los amo mucho ojalá que vengan algún día acá donde estoy en La Paz, los extraño y los quiero ver de pronto le digo a mi mamá y a mi papá que llame a mi abuela y mi mamá también. Chao.”

Att: Carmen Elisa Arciniegas Oñate.

Otros hablaron de lo contrariado que a veces es el amor familiar:

“Para Felipa

Ciudad La Paz

Hola agüela te mando esta carta para decirte que te quiero mucho y te pido perdón por lo que te dije antes de ayer, ¿me puedes perdonar? me duele mucho. También quiero decir que le digas a mi mamá que la quiero con todo mi corazón, ¿cómo están mis hermanos, mi papá sí le ha ido bien? Güeno saludo para todos güeno adiós.”

Lifaneth Quintana H, 10 años, La Paz


O del amoroso temor que tienen los niños de perder a sus seres queridos:

“Para mis padres.

Les quiero decir que los quiero mucho y que estoy orgullosa de tener unos padres maravillosos que me consienten, que me quieren, y también les quiero decir a mis abuelos que los quiero mucho, que son los abuelos más maravillosos del mundo y nunca se me vayan para el cielo. Los quiero mucho a todos…”

Att: Jennifer

Para: mis padres y abuelos

(11 años, La Paz)

***

De otras lecturas supimos. Generadoras también de actitudes decisivas. Hacia el final del encuentro de la mañana, Julia Pastora, nuestra querida promotora de palabras y juegos, y yo, asistimos más que sorprendidas a una discusión que comenzó más o menos así:

“-…el próximo alcalde de San Diego será…”, -dijo de repente Katty Ustariz.

“-no, va a ser…”, -replicó Katrina Murgas.

(Por esos días estábamos a una semana escasa de que se eligieran alcaldes y gobernadores en el país.) De nuevo venían preguntas: ¿cómo proponemos una “formación ciudadana” a través de lecturas varias, sin pararnos primero a pensar el entorno de nuestras localidades, con ellos, sí, con los niños, de quienes habitualmente pensamos que no se enteran de lo que acontece?

***

Entre los libros más leídos por los niños están los de mitología griega, donde coincide todo el “Nodo”, y cuentos como Rosa Caramelo, el rey sapo, Hansel y Gretel, La bicicleta verde limón, El ratón Pérez, Patito feo, Leopoldina la argentina, Piel de asno, Los hipopótamos caen al agua, en La Paz. De San Diego sobresalen Los olvidos de Alejandra, La abeja haragana, Clarice y el viento, Cómo era yo cuando era bebé, El más poderoso, La estupenda mamá de Roberta, Me gustan los animales. Mientras que los chicos de Pueblo Bello recomiendan La paloma mensajera, Una piraña en mi bañera, Un cuento de osos, Winny Puh, Caperucita roja.

Una sorpresa tras otra; con los muchos libros recomendados, su capacidad argumentativa y, contrario a la baja expectativa de escritura, por la juventud de los asistentes y por la inicial negativa que mostraron al principio, recopilamos una serie de muestras de amor, no sólo a sus familiares, sino a sus bibliotecas, pero especialmente a lo que ellos sienten como un regalo: el encuentro con “Profes” y libros en la visita a la Gran Biblioteca Departamental:

Querido Profesor

Estoy tan agradecido

Por todo lo que me ha

Enseñado y por permitirme

Estar con usted en esos días

Tan desagradable que he

Pasado por consolarme

Y por eso lo quiero mucho.

Autora: Katrina del Carmen Murgas Delgán

10 años

Municipio: San Diego”


“Red de Bibliotecas Públicas del Cesar.

Lo que más me gustó en la Biblioteca. Fue todo súper bien con la profesora, bien bonita la biblioteca, primera vez que veo una biblioteca súper, con la comida bonita, me gustaría venir de nuevo, todos son muy amables, son amables todos, tienen la amabilidad, la biblioteca tiene unos paisajes bien, son hermosísimos. Y gracias por darle un trabajo a mi papá Hugo Enrique Niño.

Gracias por dejarme venir a la Biblioteca.”

Tasshari Andrea Niño F, 11 años, Codazzi.


“Mi biblioteca

Me gusta mucho mi biblioteca. ¿Por qué?

Porque jugamos mucho, leemos

y aprendemos mucho de unos con otras

por eso nos divertimos.

La biblioteca es de dos pisos

El piso de arriba y el de abajo,

La bibliotecaria Martha nos empresta

Los libros y ella

Nos quiere y

Nosotros a Ella.”

De: Edith Johanna

Para: Mi biblioteca

Edad: 10 años

Municipio: San Diego.

Fotografías: Benjamín Casadiego ©2011

2 comentarios:

  1. Orlanda. Felicitaciones por ese par de crónicas que resumen el espíritu de los talleres Caracolí del Cesar.
    Luis Barros Pavajeau

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  2. Querido Javi:
    Espero que este invierno no los haya tratado tan mal. Te escribo acá porque no sé meter los comentarios en el blog.
    Al leer tu crónica me vuelve a conmover, ese don tan tuyo, de sacarle las cosas más bonitas a esos muchachos.
    Qué bello trabajo con las siluetas.

    A nuestra Orlanda hazme el favor de decirle que:
    Después de las crónicas de Orlanda, sólo resta el silencio por la satisfacción de la lectura. Todavía me retumban sus palabras en mi cabeza....
    Y no es mentira, si quieren me traen una biblia abierta... No señor, es la purita verdad.
    Un abrazo para ambos,
    Lucho

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