Por: Orlanda Agudelo Mejía, Promotora de lectura, Medellín.
La travesía de casi un día, viajando por variaciones de clima y de paisajes, anunciaba sorpresas. La mejor de todas fue la risa de los niños, su abrazo, la alegre compañía de las bibliotecarias. Todo esto vino a mí como un regalo –de cumpleaños- como si alguien hubiera previsto hasta el más pequeño detalle: comienzo de día con lluvia, fuerte como un redoble de tambores; enseguida, el abrazo de un grupo de niños, los más pequeños y activos, que parecían conocerme desde siempre. Abrebocas de un día de lecturas y lectores.
Habíamos apenas terminado de saludarnos, cuando uno de los chicos propuso que nos fuéramos a jugar afuera, con la tierra y la lluvia que ya se alejaba y los árboles, que se quedaban para acompañar este día de fiesta. Los chicos eligieron: primero, Chumba la cachumba, con juego de rimas incluido; enseguida, por pedido general, vino el misterio de La bruja rechinadientes; luego, nos fuimos de paseo y amores con El día de campo de don Chancho, donde niñas y niños compartieron secretos; y para finalizar, un trabajo arduo, con precisión de cirujanos y deleite de nombradores, la creación de personajes fantásticos, bautizados y descritos: Pato-robot-mujer, comedor de clavos (obra de Sirly Cristina); Mono-astronauta que come pescado y vive en el espacio, (de Estiven Javier), Hombre Flaco (de María Fernanda); Hombre Patalarga (de Margy Eliza); La Prince del Pantano (de Andrea Aletsa); el Hombre Hormiga (de Laura Mariana), y otros tantos.
El resto fue una tarde donde nosotros, los pequeños, nos dejábamos cuidar por los grandes árboles que complacientes asistieron al encuentro de los promotores de lecturas de todas las edades, de San Martín, Río de Oro, La Gloria, Aguachica, San Alberto… Una tarde de historias nacidas de palabras que abrazan y se quedan.
Hasta que llegó la hora de despedirnos, con el gustico en el cuerpo de sonidos y colores. Con la promesa de encontrarnos otra vez, quizás aquí, en el recuerdo del agua, de las voces infantiles, y del vallenato bien contado en la guitarra.
Orlanda: esa niña de esta última foto, es lo mas lindo de la marre, la mas bella escritora y la poeta de la franela verde
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