Por: EDGARDO TÁMARA GÓMEZ, historiador y escritor sincelejano, invitado a las Rondas de La Jagua.
Al grupo concurrieron 28 jóvenes entre lo 10 y los 12 años, en un primer momento, mas una hora después se completaron 34 participantes provenientes de la Jagua de Ibirico, San Roque, Rincón Hondo.
Según pude oír algunos de estos jóvenes fueron incluidos con miras a fines de introducirlos en la lectura como una estrategia para lograr mejoría ante sus problemas de comportamiento. Esto se hizo evidente en el desarrollo del taller, donde se expresó en una expresa hiperactividad y su agresividad frente a sus compañeros. Esta situación se presentó en especial en el grupo de la Jagua.
La actividad no se desarrolló de una manera pareja en todas las actividades. La primera relativa al desciframiento de los grafemas o código de escritura, donde se enfrentaron a problemas de la lectura de letras y modos de escribir del siglo XVI, fue muy concentrada, competitiva e impresionante para ellos. Aprendieron rápidamente que el idioma ha evolucionado, que los problemas de lectura en ese siglo fueron muy distintos y apremiantes.
Luego les tocó leer y resolver jeroglíficos en donde el desciframiento y el entendimiento de la frase o la palabra eran la clave del proceso lector.
Por último se vieron enfrentados a interpretar un texto donde no había problemas al descifrar o entender las letras, palabras o frases pero sí para hallar un sentido al texto. Se usó un texto clásico desarrollado por Lewis Carrol, incluido en su célebre obra Alicia a través del espejo llamado Jabberwocky, traducido como Galimatazo.
El texto originó varias lectura que se expresaron en cuentos basados en la interpretación que extraían del original tema de Carrol. La mayoría logró vencer las dificultades interpretativas de este complejo pero singular texto, que ha originado películas completas y varias palabras en inglés y en otros idiomas.
De aquí en adelante, se leyeron algunos poemas y se propuso la idea de desarrollar minicuentos a partir de figuras, incluidas las propia letras según la imagen o connotación que cada uno le diera al referente. Fue un ejercicio novedoso donde se destacaron la jovencitas de Rincón Hondo en especial la niña Quenis, muy dotada para la creación literaria al igual que sus compañeras Rosa y Paola.
Por la tarde se desarrolló según lo previsto una encuesta para indagar 4 tópicos: cantidad de libros leídos, persona o personas que apoyan o estimulan el hábito lector del niño, personas lectoras en el núcleo familiar, persona con hábito lector en el entorno del niño, y personas a quiénes se expande el libro prestado.
Los resultados fueron los siguientes, en los 31 jóvenes presentes:
Cantidad de libros leídos en el año.
Grupo que ha leído más de 10 libros en el año: 5 (16,2%)
Grupo que ha leído más de 5 libros en el año: 5 (16,2%)
Grupo que ha leído entre 3 y 4 libros en el año: 11 (35,2%)
Grupo que ha leído entre 1 y 2 libros en el año: 10 (32,4%)
Este resultado indica un bajo nivel de lectura puesto que más de 67% de los jóvenes leen menos de 4 libros, más todavía si se supone que estos jóvenes son los que más leen en su entorno. Sin embargo, esto se debería contrastar con los resultados de grupos más extensos y con la disponibilidad de lectura que tengan según el sitio donde estudian o viven. En este caso, del total de 5 jóvenes, niñas todas, que pasan de 10 libros, 4 son del grupo de Rincón Hondo y una niña de San Roque (Melani). Esto se correlaciona muy bien con mi percepción del grupo pues estas mismas niñas fueron las que tuvieron unas lecturas y escrituras más elaboradas.
Persona o personas que apoyan o estimulan el hábito lector del niño(a)
Lo hemos clasificado según la respuesta recibida en tres categorías: madre , padre, madre y padre.
Apoya básicamente Madre: 19 (61,3%)
Apoya básicamente Padre: 4 (12.9%)
Apoyan Madre y Padre: 6 (19,3%)
Ninguno: 2 (6, 4%)
Como se aprecia la labor de acompañamiento y estímulo se centra en la madre pero es también destacable como, según la percepción de los niños, estos jóvenes se sienten apoyados todos por algún miembro de la familia y solo 2 de ellos no perciben ese apoyo.
Tampoco es significativa la relación entre apoyo y nivel lector en tanto que de las 5 que más leen 3 se sienten apoyadas por la madre y las otras 2 por padre y madre, pero no hay ninguna de las que más leen que se perciba el apoyo centrado en el padre. Los jóvenes que se sienten apoyados por su padre obtuvieron un promedio de 3,5 libros en el periodo.
Persona con hábito lector en el entorno del niño.
Se pretende indagar sobre el ambiente personas que puedan apoyar el hábito lector o ser paradigmas o sujetos ejemplo para el niño en su empeño lector.
Acá las respuestas son mucho más heterogéneas pero permiten establecer algunas correlaciones interesantes como para hacer posteriores indagaciones. Los sujetos involucrados incluyen abuelos, tías y muy frecuentemente hermanos.
Los discriminamos de la siguiente manera:
Solo Madre: 9 (29,0%)
Solo Padre: 1 ( 3,2%)
Madre y Padre: 6 (19,4%)
Hermano(a): 5 (16,2%)
Madre, padre y otro pariente: 10 (32,4%)
Es un resultado muy difícil de analizar pero que indica un entorno más complejo de personajes intervinientes en el proceso de la posible formación de hábitos. Es bien interesante la aparición de un hermano lector, caso del cual no conozco referencias investigativas pero sí abundantes por experiencia propia, pues en mí mismo el hábito lector se puede referir mucho a mis hermanos mayores y a libros poco literarios como las novelitas de vaqueros.
La madre domina de nuevo el panorama sobre todo cuando consideramos que entre el grupo último se ubica su presencia. Igual podría decirse del personaje del hermano. Un panorama dominado por el padre nunca se encuentra.
Un seguimiento transversal no arroja mayores luces.
Si tomamos el grupo de las más lectoras hay algunos datos sugerentes. La mejor lectora que es la niña Quenis de Rincón (20 libros leidos) dice que en su casa leen padre y madre y menciona una prima. Del mismo centro escolar, Rosa, dice que lee mucho un hermano; pero Paola del mismo centro educativo referencia solo padre y madre. Mélani, que parece ser una lectora aislada pues el resto del grupo de San Roque no manifiesta leer mucho, ubica a sus padres pero también a sus hermanos. Por otro lado, el grupo de menor lectura es poco concluyente pero 5 mencionan como lectoras a sus hermanos(as) posiblemente por no percibir alguna lectura en alguno de sus padres. AQUÍ SE EVIDENCIA LA FALTA DE UNA PREGUNTA CLAVE SOBRE SI SUS PADRES SABEN LEER.
Personas a quiénes se expande el libro prestado.
Esta pregunta se orientaba a indagar sobre hasta dónde irradiaba la lectura del libro que el joven llevaba a casa. Sin embargo solo es posible analizarla conociendo la actividad de la biblioteca, pues una gran parte de los interrogados no sacan libros de la biblioteca sino que leen dentro de ella.
Veamos primero éste aspecto:
Leen solo dentro de la biblioteca: 11
Leen fuera (préstamo) de la biblioteca: 20
De estos 20 que llevan libros 16 reportan que alguna vez alguien del núcleo familiar lee también el libro, pero no se discriminó quién, aunque generalmente –recuerdo personal- les oí decir que lo tomaba un hermano o la madre.
A continuación mostramos los resultados para los casos de mayor y menor lectura.
IE # de leídos Quién apoya Quienes leen? Lee alguien más?
Rincón 20 M P+ M+ prima Lam
Rincón 10 M M + Hmno LAM
Rincón 12 P+M M+P LAM
S Roque 20 P+ M M+P+ Hmnos LAM
Jagua 10 M M+P LAM
Aquí se puede notar la omnipresencia de la Madre entre los que apoyan y leen libros. Es muy posible que en ese alguien más que lee los libros que se llevan también se encuentre ella. Por los demás es contundente que todos los que leen mucho esta relacionado con la posibilidad de llevar los libros a la casa y no solo leerlos en la biblioteca del colegio.
Los peores casos
IE # de leídos Quién apoya Quienes leen? Lee alguien más?
Jagua 0 M M No
Jagua 0 Nadie Hmna M+P
Jagua 1 M P No
Rincón 1 M M NO
Jagua 1 M M Solo ella
Este cuadro por ejemplo negativo muestra que se correlaciona la variable expansión del libro en casa con número de libros leídos, o sea, entre menos libros se llevan menos se lee y se reduce el impacto de la lectura en la familia. Las madres que apoyan no alcanzan a compensar la situación negativa de la falta de libros.
Recomendaciones:
A partir de todo lo anterior lo que se podría recomendar es una estrategia de enseñarles a las madres a mejorar las lecturas de sus hijos y a incentivarlos aún más, al mismo tiempo a expandir aún más la lectura en el grupo familiar.
Otro aspecto es facilitar la circulación de libros hasta los hogares pues mejora el “clima” de lectura dentro de la familia. Valdría la pena investigar mejor cómo se usa el libro en ese viaje, como se comparten las narraciones y se “socializa” en las familias.
El caso de la Jagua hay que investigarlo, pues muestra la situación más vulnerable.
La muestra en todo caso no puede tomarse como representativa por lo que todo lo plantado aquí solo es válido como dato exploratorio de esta situación específica.
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