Los talleres de creación literaria Caracolí del Cesar son una iniciativa de la Gobernación del Cesar a través de la Red Departamental de Bibliotecas Públicas. El objetivo de estos talleres semanales es la promoción de la lectura y la circulación de usuarios en las bibliotecas de todos los municipios del departamento. El programa busca el reconocimiento cultural de las diversas regiones a partir de la divulgación de escritores y artistas locales, entendiendo que ese reconocimiento solo es posible desde una mirada a la cultura universal. Para tal fin se ha dividido la región en cuatro nodos: Nodo Centro, Nodo Noroccidental, Nodo Sur y Nodo Norte. Cada uno de estos nodos tiene un coordinador y cada municipio tiene un tallerista que desarrolla actividades de gestión, información y creatividad con niños, jóvenes y adultos. Las bibliotecas municipales son el espacio donde se realizan estos encuentros y sus bibliotecarias son la mano derecha de los talleristas para alcanzar las metas. La dirección general de estos nodos está centrada en la Biblioteca Pública Departamental Rafael Carrillo Lúquez de Valledupar. El programa entiende que un proyecto de lectura es a largo plazo y necesita la participación seria y activa de las instituciones locales, sean éstas públicas o privadas: alcaldías, grupos juveniles, fundaciones, iglesias, juntas de acción comunal, colegios. Este blogg es parte de una estrategia de comunicación y visibilización de las actividades que se realizan en los talleres, aquí se encuentra la producción de los participantes, las metodologías de los talleristas y las reflexiones que se generan en la experiencia. El blogg es la punta del iceberg de todo el programa por la promoción de la lectura y la construcción responsable de región.

viernes, 14 de octubre de 2011

La magia de la palabra



Taller: LA MAGIA DE LA PALABRA
Tallerista: Sylvia Mora de Landazábal
Dirigido a: Grupo de 30 niños y niñas (10 -13 años)
Lugar: Aguachica – César
Fecha: sábado 24 de septiembre de 2011


Esta nueva experiencia se confirma una vez más aquel viejo adagio que dice: “cada día se aprende algo nuevo”. Es este mi caso. Recibo la llamada de Nestor Saúl Solano, quien me refiere al nombre de Mónica Morón Cote, gestora del Taller de Creación Literaria Caracolí del César, términos que de inmediato me transportan a ese mundo maravilloso que disfruto plenamente, porque allí queda inmerso el arte de enseñar, placer inherente a mi existencia que aún no he podido fragmentar desde el atisbo de mis escasos 5 años cuando empezaba a enseñar a mis seres imaginarios.

El ansiado momento para compartir experiencias ha llegado. A través del e-mail podemos establecer una línea que nos acerca a la misma causa, a su vez, la llamada de Benjamín Casadiego rompe el hielo y accedo a la convocatoria de estos gestores cuando me acercan a su cometido: Reunirme en Aguachica con un grupo de niños ávido de conocimiento y deseoso de irrumpir en el mundo maravilloso de la lectura.

Entonces la emoción y el deseo de estar en esta tierra, me invaden y m e atrevo a compartir tal felicidad con mi hija menor (Marcela), quien disfruta como yo estas vivencias lectoras, al igual que su mundo de las artes. Comentamos con Mónica la posibilidad de ir juntas y emprendimos el esperado viaje, disfrutando el soleado paisaje, llegó el momento de trasladarnos al Hotel Calle Real, donde nos encontramos con otros compañeros convocados al mismo evento. La emoción estaba latente por el encuentro con los pequeños, no sin antes una breve orientación antes del Sábado 24 de Septiembre cuando se realiza este encuentro.

El día ha llegado y en horas de la mañana nos disponemos a reunirnos con estos chiquillos para trabajar en pro de la comunicación, a pesar de la lluvia, pues ésta no fue un obstáculo para compartir la actividad en campo abierto. Allí todo era alegría, risas y comentarios. El colorido de sus morrales apareció a la par de sus bromas y pequeñas travesuras. El Limonar – la sede recreativa fue el escenario para este evento y con nuestros chicos comenzamos la dinámica de calentamiento para manejar cercanía.

A continuación se encienden los motores para crear y recrear el universo del mito y la leyenda, al leer (MITO), ellos en su fantástico universo, recurren a su invención y memoria para reinventar personajes como: “La Jirafa que va a la Escuela”, “La Olla con Piernas”, “El elefante que vuela”, “El sombrero que baila”, “La Montaña que salta de Alegría” entre otras, y con ello relatar historias, mitos y quizá comenzar a construir leyendas.

Luego, se dio lugar para el ejercicio de Lectura en Voz alta, para ello se utilizó el cuento “Los Viajes de Ara”, texto que sirvió para compartir, con los niños y niñas, la connotación de una especie de ave endémica que está bajo protección ambiental, el cuento es una historia fantástica que vincula varias especies animales de nuestra fauna colombiana y personifica en Ara, una guacamaya, todas las peripecias que se atraviesan cuando se quieren alcanzar los sueños, esta historia fue escrita por una amante de la Naturaleza, de La Biología, pero fundamentalmente de los pequeños.

Siguiendo el mismo escrito, los chicos conformaron 6 grupos de 5 niños para reinventar el final del cuento, y dando rienda suelta a su imaginación, entre lápices de colores y cartulinas se comenzaron a conformar los 6 finales del SUPER LIBRO. Esta actividad los atrapó y sedujo para trabajar en grupo, para sacar sus habilidades de organización, liderazgo, imaginación, organización, cooperación y la responsabilidad de llevar en equipo una meta cumplida.

Al cierre del Taller se hizo la actividad: Descubriendo mi Mensaje. Un dulce de caramelo convertido en sorpresa trae consigo en su envoltura multicolor un incentivo para animar la lectura, esa lectura dulce que surge a la par de un caramelo. A esos detalles también se les llama tesoros, pues son pequeñas gotas que alumbran un momento de creación, de contemplación y reflexión. Es con esas gotas mágicas de diversión que comienza a fomentarse el gusto por el hábito lector.

Cabe mencionar, que se escapó del morral mágico del plan de Lectura, “Eclipse” de Augusto Monterroso, el tiempo corrió más rápido que nosotros y llegó entonces la hora del almuerzo. Luego, con mucho ánimo y respeto, los pequeños compartían la socialización de sus lecturas individuales, contaban sus anécdotas y compartían sus libros favoritos, se tejía una red de comunicación, una semilla de lectores para el futuro. La escucha se hizo presente y con ello, el descubrimiento de un potencial de curiosos aventureros que desean explorar infinitamente los mares de la lectura.

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