Entramos en el auditorio del colegio del municipio de los calores indomables, allí estábamos, en un salón amplio con más de un centenar y medio de almas para la nueva ronda de talleres de Caracolí del Cesar, abrazados por la potente voz de una mujer -que se me antojaba como salida de historias del trueno y del agua-, ella canturreaba un alegre coro que respondían los racimos de voces- recuerdo con nitidez-, allí entre palabras que cantan estábamos los invitados al banquete de las palabras.
Saludos, miradas, llamadas a voces, paredes blancas, risas, curiosidades, más cantos a viva voz, calor, repartición de grupos, minutos después, 30 niños y niñas, algunas madres y dos talleristas nos disponíamos a jugar con las palabras el resto del día.
Ya en el salón, un saludo especial nos abrió el camino para un breve juego con los Neonimos: nuevos nombres para cada participante, lo que nos permitió proponernos la extrañeza de las palabras, y entonces nos dedicamos a descubrir y escribir palabras bellas o feas, palabras ausencia o presencia, palabras cajón (donde caben muchas otras palabras), en fin… palabras fantasía, buscamos palabras como tratando de atrapar aves de muchos colores en los plumajes.
Fue entonces, el momento preciso para adentrarnos en otro juego, descubrir las adivinanzas visuales, bastó con mostrar las imágenes del libro del maestro Leonel Estrada, y los Logografismos, fueron la ocasión para descubrir que las palabras tuercen sus letras para dibujar lo que las mismas palabras no alcanza a nombrar… y entre Logografismos y dobleces de papel adivinamos los trazos que poco a poco sin darnos cuenta hicieron posible que de las manos salieran las cajas de las palabras -un origami para guardar las nuevas palabras-, una caja de papel que como un objeto apalabrador, puede servir para sacar palabras cada vez que éstas puedan escasear.
De las palabras ilustradas e inventadas pasamos a sus canciones encantadoras, pudimos descubrir que muchas palabras se hacen canciones con palabras impensadas, luego todos como “por arte de magia”, nos desatamos en una fiesta en pleno taller, cantamos a treinta voces mientras bailábamos en círculo…. hasta allí llegaron los ecos de “el Negro Cirilo” (el que va a lomo de caimán rumbo al Amazonas), “Maquerule” (el panadero de Andagoya), Mi gallo tuerto (esa canción del animal cantor de las 5 de la mañana), La serpiente de tierra caliente (La única serpiente de risa dentada), entre otras…..
Apalabrarnos, hacer de las palabras un juego, una casa, un viaje, un taller de palabras, cuando las palabras “nos hicieron ojitos” en los rostros de los lectores, se hizo presente el mejor momento del día, suele suceder que los libros se hacen palabra leída en voz alta, entonces entramos en los libros y en los “Ronquidos” (Michael Rosen y Jhonathan Langley), y luego hicimos “Conjuros y sortilegios” (Irene Vasco) y jugamos a “Adivínalo si puedes” (apasiónante libro de adivinanzas de los cubanos Sergio Andricain y Antonio Orlando Rodriguez).
Pero las palabras son intrépidas y buscan a sus lectores, así que les contamos las historias de las palabras en la obscuridad de los ojos, ellas también son para los ciegos, así que niños y niñas, mamás y talleristas disfrutamos “El libro Negro de los Colores” (Menena Cottin y Rosana Faria), descubrimos en el alfabeto Braille, el poder de las palabras que se filtran para ser leídas por las yemas de los dedos de los invidentes.
Después de un almuerzo colectivo y de un merecido descanso bajo los árboles, regresamos al salón de los abanicos blancos y las ventanas abiertas y jugamos a escribir la historia del libro cuando llega a nuestra casa, estos son algunos de los muchos escritos de este valioso ejercicio de escritura creativa:
“Habia una ves un libro mágico y histórico y muy inteligente y pequeño y un dia lo lei con mi mama y con mi hermana pero ese hera mi libro favorito de cuentos y de chistes…..”
Antonio Zambrano Vanegas
“Hoy voy a contar lo que aprendi de mi gran amigo el libro se llama Un dia con pele llo comparto el cuento con Dios y la birgen también con mi familia me gusta mucho leer lo guardo muy bien asegurado para que no se balla a perder me gustan mucho los libros”
Marilin Yulieth Garcia
“Un dia muy triste yegue a mi casa y como no abia un amigo prendi la televisión pero vi que nada bueno ni chebre estaban dando y yo al apagar el televisor me puse a leer un libro el libro mas importante me puse a leerlo y no me importo la hora, minuto, segundo nisiquiera me acorde del televisor, de leer y leer no quería parar y me llevo a un lugar mágico…..”
El cuento mas importante. Isaac Caleb Pacheco
Leimos, escribimos, ahora nos entregábamos a las palabras del libro álbum Papa (Anthony Browne) y a la alegría de descubrir la lectura en “las manos que hablan” tal como lo harían los niños sordos, a través de la Lengua de Señas Colombiana (L.S.C), también aprendimos el alfabeto dactilológico, deletreamos nuestros nombres, pudimos hacer de los ojos, la manera de escuchar.
Al finalizar la tarde rendida en el horizonte, se fueron los alegres rostros de los lectores, tengo la certeza de que enmarañadas en sus cabezas iban nuevas palabras, muchas de ellas hicieron nido en los corazones fértiles de la infancia…pero por primera vez en sus vidas las palabras se hacían letras en sus dedos, pude ver como se fueron deletreando sus nombres en el alfabeto dactilológico colombiano y poniendo en sus manos la palabra que los convido a esta tarde inolvidable, los niños y niñas de estos municipios con nombres de conjuro se fueron tejiendo entre dedos esta mágica palabra: CARACOLÍ
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