Por Leonid Martínez, responsable de lectura en Pueblo Bello.
Muchos días atrás veníamos con la idea de tomarnos algunos barrios de Pueblo Bello para leer con los habitantes y el 5 de agosto como es costumbre llegué a la biblioteca a las 3 de la tarde. Imer ya tenía a los participantes del taller en el suelo preparándolos para hacer visitas de lecturas a todas las casas de un barrio que se erigiría por votación entre el Yovanis Soto, un barrio de invasión y San Javier, otro barrio ubicado en la Ollada de Pueblo Bello, donde vive gente de bajos recursos. Obviamente ganó el san Javier puesto que queda a la orilla del río y hay una canchita de fútbol atrayente para los muchachos.
En la inducción que hizo nuestro bibliotecario estrella, los niños cogieron varios cuentos de los estantes y leyeron. Seguidamente Imer dramatizó junto con varios jóvenes como debían ser las visitas, explicando que había que presentarse, expresando que veníamos de la biblioteca y del taller Caracolí del Cesar. Después que todo estaba claro se armaron los grupos de cuatro integrantes y salimos en bandada, había que ver la cara de felicidad de los niños, era como si fueran hacer otra actividad diferente a LEER, cada niño llevaba en su bolsillo un puñado de confites para compartir con los oyentes.
Pues sí , ahí en el San Javier, donde se respira aire puro, donde la cultura indígena se une con la nuestra, puesto que muchos arwacos viven por allí, ahí donde el sonido del río arrulla a los numerosos bebés del sector, ahí donde el humo de los fogones te deja ver que nunca se apagan, ahí donde el olor a guanábana silvestres, que nadie come invade el ambiente, ahí donde los Bonachi ( personas no indígenas) y los Tetis (indígenas) tejen sus mochilas e interactúan culturalmente al lado de un pocillo de café serrano, si ahí se hizo presente CARACOLI DEL CESAR.
Como hormigas arrieras se veían nuestros niños, cada uno llevaba aproximadamente más de 4 libros en sus manos y como testigos de Jehová entraban a las casas.
- Buenas tardes
- ¿Me permitirían leer un cuento?
Sorpresa para muchos pero durante una hora se realizó la actividad. Yo, junto con 3 niñas tuvimos la oportunidad de leerles a unos indígenas, que hablaban el español, nunca había visto unos ojos como la de aquel niño, de nombre indígena, del cual no me acuerdo, quien con cara de felicidad cada vez que yo terminaba una frase en la lectura del cuento La gallinita roja acentuaba su cabeza y decía en su español forzado “aja, aja, aja”.
Al final la gente quedó agradecida y con cara de felicidad que muchos se volcaron a la canchita y se programó un partido de fútbol
LIBRO AL PARQUE EN LA PAZ
En el municipio de la paz en el Cesar, que es famoso por sus almojábanas y su gasolina de contrabando, una tarde, bajo el inclemente sol nos tomamos el parque para desarrollar una actividad nunca vista en este municipio.
Junto con la bibliotecaria y los niños del taller llevamos al parque libros de literatura infantil, juvenil y adulta se armaron estantes, se pusieron sillas y anterior a eso se había perifoneado y la emisora Ebenezer Stereo había hecho publicidad del evento.
A las cuatro de la tarde ya había alrededor de 40 asistentes que admirados pensaban que se iban a regalar los libros pero cada uno fue cogiendo libros de sus preferencias y se dispusieron a leer a la sombra de los palos de caucho del parque central.
Los niños asistentes eran los más entusiasmados, cogían un libro y al rato otros hubo niños que nunca en su vida habían leído un cuento ni se lo habían leído. Posteriormente se hicieron actividades de animación de lectura y se concluyó la actividad apoyada cien por ciento por la Alcaldía Municipal y La casa de la cultura.
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