Por. Germán Lajud Rico, responsable de lectura en El Copey y Bosconia
El nombre del árbol Caracolí, tomado para identificar la propuesta de la Red de bibliotecas públicas del Cesar, dentro de la programación de la corporación Rafael Carrillo Lúquez, es, bajo todo punto de vista, un acierto. Pero estoy seguro de que lo es más para el municipio de El copey, que al igual que el taller, tomó el altisonante nombre de otro árbol ligado a las entrañas de su corta historia. A diferencia de otros pueblos, su pasado no está ligado al período de la colonia como sucede con la mayoría de centros urbanos de nuestro país, exceptuando a los hermanos indígenas Chimilas y Aruhacos, que a duras penas sobreviven en medio del mestizaje y la embestida de la modernidad en dos resguardos. En medio de luchas por la apropiación de terrenos baldíos durante la primera mitad del siglo pasado, se logró el asentamiento de algunas familias y más tarde la municipalización de este pedazo de edén, interpuesto entre la ladera de la madre sierra que mira de frente hacia el imponente valle de Ariguaní, otrora, Gran Nación Chimila. En este escenario, intentamos abrir espacios para que el sistema educativo municipal y la sociedad misma, mire hacia la biblioteca pública Luis Laborde, nombre con el que la identificó esta comunidad agradecida de la capacidad filantrópica de uno de sus hijos adoptivos, un hombre de negocios, en especial la ganadería.
En cuanto a las dificultades que encierra pasar del estadio de la dejadez por los libros y en especial del espacio de la biblioteca, que gracias, no ha dejado de ser sagrado, podemos decir que esta decisión política de hacer del Cesar un pueblo de lectores, empieza a mostrar buenos frutos. En El Copey destacamos el trabajo apostólico de las bibliotecarias Lina, como titular y Argenis quien le hace la licencia de maternidad. En medio de tantas adversidades queremos compartir algunos logros con nuestros paisanos de otros nodos:
-En los componentes de gestión, acompañamiento a las bibliotecarias y talleres de lectura con proyección a la comunidad, estamos trabajando jornadas de lectura los sábados en horas de la mañana y visitamos las instituciones educativas los días de semana, donde los profesores abren espacios para leerles e invitarlos a la biblioteca. Se trata de socializar, dar razones para que la visiten.
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