Por: Bartolomé Monterrosa Silva, responsable de lectura en Astrea y Chimichagua
Hoy, en la era del vértigo, cuando los yacentes dioses protectores mitológicos han sido reemplazados por los superhéroes de Hollywood, los niños de Chimichagua descubrieron entre líneas los arcanos secretos para conectarse con los dioses del Olimpo y convocarlos a hacer parte del mundo ensoñador de la ciénaga y las calles sombrías de la media noche chimichagüera. Es aquí donde las aspas de la imaginación son agitadas por el inmenso caudal de la experiencia lectora haciendo revolotear las historias más inverosímiles.
Fueron los libros infantiles, que están presentes en todas las bibliotecas públicas municipales del departamento, los que sirvieron de plataforma a los pequeños talleristas de Chimichagua para lanzarse a crear, recrear, comparar, ilustrar, extrapolar. Un ciclo de lecturas grupales sobre los dioses de la mitología griega fue el itinerario que los condujo al mundo que aún los mantiene soñando. Las jornadas de lectura sobre esta temática fueron el taller en donde fraguaron de manera colectiva un universo de fantasías. Hicieron aparecer los dioses del Olimpo, quienes llevaron a estos soñadores a las más fascinantes aventuras.
Los héroes que han irrumpido en este universo se mezclaron con la cotidianidad del universo local, ayudando o entorpeciendo desde las situaciones más complejas hasta los hechos más triviales. Es normal que Andrómeda vigile de manera permanente la ciénaga para evitar cualquier inundación y que Aquiles pueda venir con su ejército a rescatar a las personas que se encuentren en peligro. Poseidón sería convocado para llevarse las nubes que se exprimen causando las fuertes oleadas invernales. En otros casos hacen comparaciones con personajes del folclor regional y local. Artemis o Diana, cazadora certera, quien no duda en castigar a quien osa contemplar su virginal desnudez, como le ocurrió a Acteón quien, por su atrevimiento, fue transformado en ciervo y devorado por sus propios perros. Entonces alguno recuerda otro caso de “hombres mirones de las mujeres desnudas” que reciben su escarmiento: el Hombre, que valiéndose de los menjunjes preparados por un indio de la Guajira decide convertirse en caimán, con tan mala suerte que el frasco que contiene la infusión que lo convertiría nuevamente en hombre se derrama accidentalmente y el tipo queda convertido para siempre en caimán. Otros dijeron que la Llorona no es más que una mujer de arcilla (Pandora) arrepentida que lamenta haber traído los males y calamidades al mundo.
Todas las aventuras de los mares ocurridas en esos tiempos inmemoriales han sido trasladadas a la ciénaga de Zapatosa. Los niños llegan a la biblioteca Conchita Namén León todos los martes, con una voraz curiosidad y la esperanza de liberar de las páginas enclaustradas en los estantes a otro héroe que les solucione los infortunios de ese universo en donde ellos son los creadores todopoderosos.
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