Los niños de Aguachica tienen ya identificado el rincón donde van a encontrar sus libros, voy con ellos a ese rincón. Cada cual se interesa por alguno, yo también: Los mejores cuentos árabes. Antes de comenzar a leer el primero de ellos, “El burro y el ladrón”, los animo a explorar las otras estanterías que están fuera de esas fronteras de los libros para niños. Encontramos un Atlas Universal y un diccionario. El Atlas nos sirve para ubicar Arabia y conversar sobre esa región: los turbantes, los camellos, el velo en las mujeres, la religión, la moneda, los desiertos, el petróleo.
Les leo en voz alta el “El burro y el ladrón”. Cuando termino me dicen:
- Muy bueno, pero se equivocó en una palabra.
- ¿En cuál palabra me equivoqué?
No recuerdan con exactitud, la tienen en la punta de la lengua.
- ¿Por qué letra comenzaba?
- Creo que por la L.
- ¿Cuál era la vocal siguiente?
- Tal vez era la A.
- ¡Lanchón!
- Era una i.
- ¡Linterna!
- Era una A.
- ¡Lanza!
- Bien, allí tenemos una historia. ¿Quién se monta en un lanchón?
- Un pescador con una lanza.
- Él pesca con lanza.
- Tiene una linterna, luego ¿en qué momento del día ocurre la historia?
- ¡En la noche!
- Un pescador va en su lanchón… ¿Qué pesca?
- ¡6 cachamas!
- Se alumbra con la linterna porque es de noche y así se guía hasta llegar a la casa.
- ¿Quién está en la casa?
- La esposa y los hijos.
- ¿Cuántos hijos?
- Tres.
- Le dice a la mujer: estas cachamas fritas con yuca son deliciosas. El pescador reposa en la hamaca y al rato comen todos en familia. Luego todos se van a dormir.
- ¿Qué ocurre antes de irse a dormir?
- ¡Ven televisión!
- ¡Rezan!
- ¡No! El pescador les lee un cuento.
- ¿Qué les lee?
- Un cuento de un burro y un ladrón.
- Cuando acaba de leer el niño más pequeño, a punto de quedarse dormido le dice al papá: te equivocaste en una palabra.
- Cuál palabra.
- No recuerdo, pero creo que comenzaba con L.
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