Los talleres de creación literaria Caracolí del Cesar son una iniciativa de la Gobernación del Cesar a través de la Red Departamental de Bibliotecas Públicas. El objetivo de estos talleres semanales es la promoción de la lectura y la circulación de usuarios en las bibliotecas de todos los municipios del departamento. El programa busca el reconocimiento cultural de las diversas regiones a partir de la divulgación de escritores y artistas locales, entendiendo que ese reconocimiento solo es posible desde una mirada a la cultura universal. Para tal fin se ha dividido la región en cuatro nodos: Nodo Centro, Nodo Noroccidental, Nodo Sur y Nodo Norte. Cada uno de estos nodos tiene un coordinador y cada municipio tiene un tallerista que desarrolla actividades de gestión, información y creatividad con niños, jóvenes y adultos. Las bibliotecas municipales son el espacio donde se realizan estos encuentros y sus bibliotecarias son la mano derecha de los talleristas para alcanzar las metas. La dirección general de estos nodos está centrada en la Biblioteca Pública Departamental Rafael Carrillo Lúquez de Valledupar. El programa entiende que un proyecto de lectura es a largo plazo y necesita la participación seria y activa de las instituciones locales, sean éstas públicas o privadas: alcaldías, grupos juveniles, fundaciones, iglesias, juntas de acción comunal, colegios. Este blogg es parte de una estrategia de comunicación y visibilización de las actividades que se realizan en los talleres, aquí se encuentra la producción de los participantes, las metodologías de los talleristas y las reflexiones que se generan en la experiencia. El blogg es la punta del iceberg de todo el programa por la promoción de la lectura y la construcción responsable de región.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Las raíces del Caracolí. Entrevista con Mónica Morón




Detrás de cada una de las historias que generan los talleres Caracolí del Cesar está un grupo de escritores y gestores culturales que desde hace años ha venido pensando y concretando esta idea. Por mucho tiempo han tenido como espacio de encuentro la casa de Carlos Guevara en la calle del Espíritu Santo. En esa acogedora casa, aromatizada con las delicias culinarias de Mayo, se han reunido entre otros, Beethoven Arlant, Pedro Olivella y Mónica Morón Cotes.

Desde inicios del 2009 Mónica Morón es la parte visible (y al mismo tiempo invisible) de un equipo comprometido con elevar los niveles de lectura en todo el departamento. Según lo afirman los funcionarios de la biblioteca, es la primera en llegar y es la última en irse. Toma decisiones prácticas y a tiempo. Cree en lo que se está haciendo y tiene una profunda confianza en el equipo que ha conformado en todo el departamento. Está enamorada de este proyecto. Cuando la visitamos estaba evaluando los talleres Caracolí del Cesar con los coordinadores de Nodo. Ese día de diciembre Valledupar nos había regalado desde temprano un aire tan diáfano que hasta la Sierra nos dejó ver sus picos nevados.

¿Cuál ha sido tu relación con el arte desde tu formación de sicóloga?

Más que un interés por los temas culturales, soy una convencida del poder del arte y la cultura. Mi tesis de grado se basó en el arte como objeto de deseo. Creo que el arte suma, que el artista no es el pintor reconocido, pues más allá de un reconocimiento está la vida artística; el arte ofrece al ser humano un elevado nivel espiritual que repercute favorablemente en la calidad de vida. Por eso creo en la lectura como un ejercicio importante para el desarrollo humano. La lectura abre universos posibles.

¿Cuál es la génesis de este proyecto de lectura y creación que tiene su centro en la Biblioteca Rafael Carrillo Lúquez?

De tiempo atrás ya veníamos conversando con Carlos, Beethoven y Pedro en este proyecto. Conocí a Carlos Guevara un Día de la Mujer, él me invitó a un acto cultural, y desde ese momento entablamos una relación de amistad que se ha venido fortaleciendo a lo largo de estos años. Su amistad, su cercanía, sus consejos y su convencimiento, nos han ayudado a todos a construir este proyecto que es, ante todo, vivo y que se hace día a día con sus errores y aciertos.

¿Qué ocurrió cuando llegaste a la Biblioteca?

Cuando llegué a la Biblioteca ya venía pensando en la Red. Con Nelson Ramírez y el equipo en pleno nos sentamos a pensar en las estrategias de intervención. De esas reuniones de trabajo nació la idea de que los talleres de escritura y lectura fueran continuos, en lugar de los talleres de dos semanas que se venían ofreciendo. Fue un acierto y un descubrimiento. Viajé por todo el departamento para conocer una a una las bibliotecas municipales y poder hacer un diagnóstico. En esos viajes me di cuenta que la red no era tan sólida. Bibliotecas con una infraestructura lamentable, sin internet, sin aire acondicionado, pobremente dotadas; bibliotecarios sin formación en la promoción de la lectura. Nos dimos cuenta que teníamos por delante un trabajo bien interesante y arduo. Comenzamos por visitar experiencias significativas en red. Estuvimos en Bogotá, Medellín y Caracas. En septiembre comenzamos a realizar una idea de talleres de creación en forma continua y en 2010 la implementamos desde marzo con el nombre que ya se ha convertido en un sello y en un imaginario para muchos niños del departamento: Caracolí del Cesar.

¿Cómo nace el nombre Caracolí del Cesar?

Queríamos una imagen simbólica representativa, no histórica. Es decir, no queríamos el nombre de un personaje ilustre en las letras o el arte, nada de eso. Beethoven Arlant fue el que sugirió el nombre y la explicación simbólica que para nosotros se ajusta a lo que queremos. Es un árbol frondoso, por lo tanto da buena sombra, él mismo tiene su propia fuente de agua de manera permanente lo que hace que se mantenga reverdecido en verano como en invierno, además es un árbol que se encuentra en todo el departamento, tanto en el llano como en la montaña. La imagen del árbol con niños leyendo debajo de sus ramas es una señal poderosa y esa misma estructura biológica que le permite nutrirse en cualquier periodo del año nos ayuda a pensar en proyectos que se sostienen en el tiempo, sean cuales sean las personas que los lideren. Hay ejemplos de Caracolís en el departamento que tienen más de 400 años, eso nos pone a pensar en permanencias más allá de las contingencias humanas, casi que temporales.

¿Cómo funciona la Red Departamental de Bibliotecas?

Tengo un equipo cercano, que es el grupo de la Biblioteca Rafael Carrillo Lúquez, desde Nelson, como coordinador de sala, y Eliana mi asistente, hasta cada uno de las personas que están aquí apoyando las actividades de las distintas salas con que cuenta la biblioteca, incluyendo por supuesto el personal de servicios generales. Sin duda hay dos personas muy cercanas que son Carlos Guevara y Beethoven Arlant. Carlos es un hombre clave en todo esto: su experiencia, su formación de lectura, su reconocimiento en todo el departamento como formador de lectores. Con ese excelente equipo humano hemos generado confianza regional, hemos aprendido que una red basada en la confianza se sostiene. Yo confío plenamente en los coordinadores de Nodo y en los talleristas. Cuando hay problemas intervenimos con celeridad, las reuniones periódicas son muy productivas porque allí se evalúa y se proponen ideas para mejorar. Los talleres de capacitación nos enfrentan a dudas y debilidades, desde allí actuamos. Lo significativo de todo esto es que hay un equipo que cree en todo esto y esa es la clave. Si se contrata a una persona en la Red es porque hay suficiente profesionalismo y capacidad humana, esa capacidad de ponerse en los zapatos del otro.

¿Cuál es el perfil de un coordinador de taller en los municipios del Cesar?

Es un perfil sencillo y complejo al mismo tiempo. Pienso que lo más importante para un coordinador de talleres es que crea en la lectura y que sea lector. Que crea que leer es un placer y un goce. En la medida en que lo creen es muy fácil que se establezca una comunicación con el niño, una empatía para que ese niño y ese joven amen la lectura. Si un coordinador de talleres tiene buenas lecturas va lograr que sus estudiantes lean buenos libros.

¿Qué lecciones han aprendido en estos dos años?

Cada semestre hemos aprendido cosas importantes para ir creciendo. Hemos aprendido a acercarnos a las alcaldías, a enamorarlas de este proyecto, hemos tocado puertas a instituciones, hemos entrado a las casas de la familia, todo esto desde los coordinadores de talleres que no se han contentado con dictar sus talleres sino que han hecho gestión y etnografía. La gestión nos ayuda a conformar una red, mientras que la etnografía nos fortalece esa red, pues nos ayuda a conocer las familias, los barrios, los lugares de donde vienen los niños y jóvenes de Caracolí. Este año fue muy importante para la cohesión de los participantes la entrega de camisetas, lapiceros, libretas. Esto ayudó a que los niños tuvieran un sentido de pertenencia por una imagen que ya se ha incorporado en sus vidas. Las cuatro Rondas literarias fueron muy importantes para la construcción de región a partir del intercambio cultural entre los municipios.

Es decir que se están cumpliendo las metas.

Sí. Este año nos sobrepasamos en el número de participantes y en el número de talleres. Lo que nos imaginamos de la experiencia sobrepasó las expectativas. Este año hemos invitado a más escritores que en los años anteriores; es muy importante el testimonio de estos escritores que vinieron de todas partes, ellos afirman que esto no se ve en todas partes. Todavía no estamos a la par de experiencias de Bogotá y Medellín, pero tenemos claro de estar superando a muchas ciudades y departamentos intermedios del país. Para nosotros ha sido clave el apoyo que siempre le ha dado a la Red nuestro gobernador Cristian Moreno Panezo. Esto ha crecido como una bola de nieve y el gobernador ha estado allí siempre para darle el reconocimiento debido a la Red Departamental.

¿Cuál ha sido la clave para estos aciertos?

Que nos hemos tomado muy en serio. Queremos entender las debilidades para construir oportunidades. Este año, por ejemplo, contratamos una investigación con Elurbin Romero, historiador de la Universidad de Santander. Esa investigación convertida en el libro “Pensamiento y voces: Ejes culturales para unas políticas de lectura y bibliotecas en el departamento del Cesar”, nos ha dado valiosas señales para mejorar la calidad de lo que se lee y lograr que más lectores lleguen a nuestras bibliotecas. De otra parte, ha sido importante este año la dotación bibliográfica con un total de 17.053 libros adquiridos para el fortalecimiento de 25 bibliotecas en todo el departamento, estamos hablando de 645 libros por cada biblioteca de la red.

¿Cómo veremos el Caracolí del año entrante?

Esperamos para el año entrante que las actividades de la red se muestren más en la comunidad. No pensando en protagonismo, no es la idea, sino pensando en la promoción de la lectura que es nuestro gran objetivo. Por ahora ya hemos avanzado en la difusión a partir de la web, los blogs que hay están constantemente mostrando resultados; tenemos proyectadas una memorias de las actividades, queremos ir más allá de una memoria que nadie lea, la idea es construir un texto de lectura para los mismos niños y sus familias. Una memoria útil para todos.

Un Caracolí autosuficiente, me decías hace un rato. ¿Cómo lograr que esta experiencia vaya más allá de las personas que ahora están en el grupo?

En eso estamos pensando, en eso creemos, lo hemos hablado hoy en la reunión con coordinadores de Nodo. La idea es diseñar un programa tan coherente y ajustado a nuestra cultura regional que sea fácil y sensato continuarlo por las personas que vienen. Para ello debemos demostrar que este proyecto funciona y da resultados tangibles e intangibles.



sábado, 4 de diciembre de 2010

Historia entre libros: La decisión de Jorge



Llega un día en que empezamos a desaprender lo aprendido y entendemos entonces que los aprendizajes son dinámicos y que si no nos movemos ellos nos mueven literalmente y perdemos el equilibrio en el mundo. Concluimos entonces que el aprendizaje es para toda la vida. Nos ocurre a todos los seres humanos en todas las edades. Algunos nos damos cuenta otros, desgraciadamente, no. La historia positiva le está pasando a Jorge Lozano Reyes en este segundo semestre como parte del equipo Caracolí del Cesar en la biblioteca de Río de Oro. Educado en la Normal de Río de Oro y con varios diplomados en emprendimiento social y participación ciudadana, Jorge se vio este año ante una experiencia de creatividad que rebasaba todos los cánones que había aprendido juiciosamente en el colegio. Una cosa era la pedagogía escolar, estricta y rigurosa, y otra esta pedagogía donde los niños asistían libremente a talleres de escritura y lectura, donde en lugar de un aula cuadrangular se sentaban en círculo y la experiencia del aprendizaje se desarrollaba en las calles, en las casas, en el parque; donde no solo se leía con los libros sino escuchando las historias de los viejos, viendo las fachadas y los tejados de las casas, es decir leyendo el lugar. Jorge nos cuenta que en un principio todo esto lo cogió “fuera de base”, sin entender realmente el proceso, sin asumir a cabalidad el lío en el que se había metido. “Tuve que leerme todos los textos de la Maleta de libros y allí comencé a entender la cosa”. Eso fue el primer paso que lo fue ubicando. “Supe que si no cambiaba me cambiaban”. Luego han seguido otros procesos de aprendizaje y des-aprendizaje que se fueron dando acompañando a los niños, gestionando permisos con los padres de familia, saliendo a las veredas, visitando colegios. En estos momentos Jorge tiene 23 años, una buena edad para desmontar ciertos mitos, un buen momento para reorganizar los saberes y enfocarlos en un proyecto local ciudadano de promoción a la lectura. Desde ahora, en estos meses que vienen, él tiene la decisión. Podemos decir que tiene el balón y la opción de a dónde apuntar, dependiendo, claro está, de cómo jueguen las otras contradicciones naturales de la vida y del juego. Pero, sobre todo, de cómo juega él: sus habilidades y estrategias para enfrentar el juego de la vida.

¿Cómo ha sido tu cercanía con la biblioteca?

Tengo libros en casa, me gustan los libros de historia y en la biblioteca los hay. Por lo general participaba en los talleres que allí se daban. Muchas veces llegaba a cubrir eventos pues yo fui camarógrafo, editor y sub director de la programadora local de televisión, entonces aprovechaba y me quedaba en los talleres que estaban dando.

¿Por qué los libros de historia?

Porque me gustan las historias locales y para ello debo leer todo lo relacionado con los temas de mi interés. He participado en Facetas Terrígenas y la revista Diáspora.

Son fuertes y ricas las tradiciones culturales en Río de Oro, ¿cómo participas en ellas?

Trabajo en un grupo cultural que se encarga de una sesión de disfraces para el 6 de enero. En estos momentos ya se encuentran todos los grupos culturales y de artesanos trabajando para esa fecha donde se celebra la cacería del Tigre.

¿Cómo has asimilado el reto Caracolí del Cesar?

Fue un reto difícil porque yo nunca había leído libros infantiles. Me tocó ponerme a leer libros para poder recomendarlos a los niños, imagínese uno recomendando libros sin haberlos leído. Y ahí vamos, a toda carrera estoy haciendo un curso de literatura infantil.

¿Cómo fue ese encuentro inicial con los niños?

Al comienzo los niños y sus familias no me tenían confianza, eso obstaculizaba las reuniones, la asistencia a los talleres, las salidas; a veces llegaban otras veces no. Pero poco a poco fuimos construyendo confianza, como ahora, que los niños me reconoces y las familias confían los niños para que asistan a los talleres.

¿Trabajan al interior de la biblioteca?

Algunas veces lo hacemos allí, otras nos vamos a la Casa de la Cultura, hacemos caminatas, hemos ido a veredas, a Piñar del Río, Puente el Cangrejo.

¿Cómo iniciaste la promoción de los talleres?

Fui al Colegio Alfonso López, a la Escuela Normal al colegio San Miguel.

¿Cómo tomaron la decisión de ir a las veredas?

Decidimos ir a Maíz Negro, arriba de El Gitano. En San Miguel trabajamos de 1º a 5º primaria. El primer taller lo dicté yo, el segundo lo dictó Angie. A la profesora le gustaron tanto estos talleres que nos pidió que lo repitiéramos. Me dijo: lástima que no sea todo el año para hacer un proceso de lectura con ellos. Fuimos a la Escuela La María, que queda en la vía del Carmen.

¿Hay diferencias en la manera como han recibido los talleres entre Río de Oro y las veredas?

Yo siempre he pensado que en las veredas son más receptivos, le prestan más atención a lo que uno quiere comunicar. Esto lo he observado desde que hago prácticas pedagógicas. Es diferente en Río de Oro, donde los niños tienen computador y conexión a internet y ya no les interesan los libros y no tienen tiempo para trabajar con nosotros.

¿Qué cosas piensas organizar para el año entrante?

Me gustaría trabajar más con los colegios y salir a las veredas; trabajar dentro del aula. Me gustaría ir a una clase cada semana para que haya un proceso. Mejoraría la metodología. Yo tengo una formación normalista, pero aquí la metodología es más libre.

¿Y en las veredas?

Trabajar desde el principio de año, no importa que Caracolí no empiece en febrero, yo comenzaría desde enero, como iniciativa de la alcaldía, esto para comenzar a organizar las cosas correctamente.

¿Cómo te piensas preparar para el reto del año entrante?

Voy a leer en diciembre todos los libros sobre pedagogía infantil que hay en la biblioteca. Con Angie aprendí a trabajar con los niños, aprendí a hacer exploraciones por el pueblo y eso hay que continuarlo para el año entrante. Espero que pueda asistir a talleres de promoción y creación literaria en Valledupar. Espero poder estar a la altura.

Dos historias de vida en la biblioteca de González



Es el viernes 3 de diciembre de una tarde neblinosa en González. Desde las bancas del parque se escucha la gritería de los niños que están asistiendo a la clausura de los talleres Caracolí del Cesar en el municipio. Han llegado puntuales, bien vestidos y bien bañados. La música, los coros, las hurras por la tallerista no se hacen esperar. Tampoco el intercambio de regalos, tarjetas, cartas, dibujos, abrazos, promesas de nuevos encuentros, lágrimas. Hoy recibirán el certificado de que participaron en las jornadas. La gran torta, dividida en 24 pedazos, parece cerrar el círculo de una experiencia exitosa. Aprovecho un respiro en fiesta para llevarme aparte a Nidia y Maribeth. Conversamos en una banca del parque municipal.

Nidia María Manzano: la vida cotidiana que va del hogar a la biblioteca.

Nidia María Manzano es la asistente de la Biblioteca Pública de González desde el año 2001. Anteriormente fue concejal durante dos periodos. Actualmente teje su historia entre la vida del hogar y el trabajo en la biblioteca.

¿Cómo le fue como concejala?

Me fue bien, es una labor bonita, pero no es satisfactoria. Es muy bueno trabajar por y con la comunidad pero no siempre hay los recursos para adelantar proyectos necesarios. Sin embargo, todos los proyectos que se gestionaron desde la alcaldía fueron aprobados y apoyados.

Luego fue ama de casa. ¿Cómo vio las diferencias?

En la casa es más efectivo. Uno planea cosas y se hacen, mientras que en el concejo teníamos que ponernos de acuerdo para todo.

¿Le gustaría volver al concejo?

No, pienso que esa experiencia ya pasó. No me gustan esos espacios donde no hay autonomía.

¿Cómo ve su vida actual entre su hogar y la Biblioteca de González?

Me gusta mucho. Llega mucha gente a consultar cosas, amas de casa que me piden apoyo, con los niños me entiendo muy bien. Estoy mucho tiempo aquí y me gusta leer, leo libros para asesorar en lectura a los niños, participo en los talleres Caracolí del Cesar.

¿Qué libros le gusta leer en la biblioteca?

Leo libros de medicina y libros de investigación. Ahora estoy leyendo Las Venas abiertas de América Latina. Leo literatura infantil. Leo estos libros y luego los recomiendo a los niños. Consulto libros de manualidades para trabajarlos con los niños, me gusta mirar los Atlas. Estar en la biblioteca me ha abierto muchas posibilidades en la vida.

¿Qué ha ganado la biblioteca con la experiencia Caracolí del Cesar?

Los niños sienten más amor por los libros. El grupo que tiene Angie se ha mantenido y eso para nosotros es muy importante.

¿Qué piensan hacer en diciembre con estos niños que han quedado tan animados?

A partir del lunes 6 de diciembre comenzamos las vacaciones recreativas. La alcaldía nos apoya con plastilina, cartulina, papel, colores, lapiceros, lápices. Nosotros les daremos talleres de manualidades con motivos navideños. Tendremos la biblioteca abierta todo el tiempo para los que quieran venir a leer.

¿Qué espera de Caracolí para el año entrante?

Me gustaría que los talleres fueran por más tiempo.



Maribeth Rojas Osorio es la sub-secretaria de cultura municipal con funciones de bibliotecaria. Estudió parte del bachillerato en Pamplona en cuya universidad terminó estudios de Licenciatura en Educación Especial.

¿Tiene alguna relación lo que estudiaste con tu trabajo en la biblioteca?

Sí. En el trabajo con los niños, en el trabajo con la comunidad, con los abuelos. Soy pedagoga y aquí es un buen sitio para desarrollar pedagogías.

¿Qué libros te has leído de la biblioteca?

Me he leído El Perfume de Patrick Suskind, Del amor y otros demonios de García Márquez, realmente me he leído muchos libros de García Márquez.

¿Por qué te gusta la biblioteca?

En un comienzo porque la biblioteca estaba dentro de las funciones de mi cargo, luego se abrieron muchas posibilidades de acción: el ambiente que se vive, la relación con las personas, los aprendizajes. La información que la gente se lleva y la que uno recibe de los usuarios.

¿Por qué es importante la biblioteca para González?

Porque es un lugar de encuentro para toda la comunidad, porque la gente ha aprendido a tener confianza en lo que hacemos, de lo contrario los niños no estuvieran inscritos en Caracolí del Cesar.

¿Es suficiente la dotación de libros?

Considero que es buena en literatura e investigación de tareas. El problema es que la gente quiera encontrar el dato específico o libros de superación personal. Estos libros no se consiguen aquí, por ejemplo.

¿Cómo evalúa la experiencia Caracolí del Cesar?

Una buena experiencia para la promoción de la lectura, para la promoción de las actividades y los libros que hay en ella. La experiencia Caracolí ha aumentado el flujo de visitas en la biblioteca.